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Sigmar Polke (1941-2010)
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Pintor, grabador y fotógrafo, Sigmar Polke fue el artista más crítico de una generación inevitablemente influida por la división de Alemania tras la Segunda Guerra Mundial. Polke cultivó lo que se ha dado en llamar ‘Realismo posmoderno’, una manera de abordar situaciones opuestas como las que se vivían a uno y otro lado del telón de acero con idénticas dosis de ironía y distanciamiento.

Nacido en el Este de Alemania, se trasladó con su familia a Berlín occidental cuando aún era un niño, instalándose finalmente en Düsseldorf, donde estudió en la Academia de Arte. Fue allí donde irrumpió en la escena creativa aún antes de finalizar su formación reglada, junto a su amigo y compañero Gerhard Richter, con quien creó algo que denominaron ‘Realismo Capitalista", en sarcástica oposición al Realismo Socialista que imperaba en la Alemania del Este.

Ya en los años 70, Polke concentra su atención en la fotografía, recorriendo países tan distintos como México, Australia o Pakistán, para retratar la vida con su particular punto de vista. No volvería a pintar hasta diez años después, cuando comenzó a producir obras abstractas creadas mediante reacciones químicas con pintura y otras sustancias. Fue en esa etapa cuando representó a Alemania en la Bienal de Venecia de 1986, donde obtuvo el León de Oro con sus sorprendentes experimentos a mitad de camino entre la fotografía y los nuevos materiales.

A partir de entonces no dejó de experimentar con una amplia gama de técnicas y temáticas, realizando siempre obras de tono vibrante, incluso estridente, lo que no deja de sorprender en una personalidad tan tímida como la suya. Ese pluralismo artístico junto con la discreción personal convirtió a Sigmar Polke en una auténtica leyenda, aún en vida, cuando prácticamente nadie conocía su rostro, a pesar de haber sido distinguido con innumerables premios internacionales.

Sus creaciones se han expuesto en la Royal Academy y la Tate Modern de Londres, en el Museo Ludwig de Colonia, el Martin-Gropius-Bau de Berlín, Museo de Arte Moderno de Nueva York, el Paul Getty de Los Ángeles, Museo Nacional de Osaka y en el Guggenheim de Bilbao. También las grandes colecciones públicas y privadas se disputan sus obras, que llegan a superar los cinco millones de euros en las subastas. No es de extrañar si se tiene en cuenta que, al igual que Andy Warhol, creó un lenguaje capaz de cambiar nuestra comprensión de las relaciones entre la pintura y la fotografía y que su trabajo ha influido de manera determinante en todas las generaciones de artistas que le sucedieron.