Laxeiro (1908-1996)
Lalín (Pontevedra)


La obra de José Otero Abeledo hunde sus raíces en la tradición mágica, folklórica y plástica de su Galicia natal. Los personajes que recrea están dotados de una inmensa fuerza vital. Los colores moderados no consiguen reducir la energía que impone una línea vigorosa. Se trata de imágenes casi pétreas, recién sacadas de los múltiples ejemplos de Arte medieval que Galicia tiene en su haber. Laxeiro es uno de los renovadores principales de la plástica gallega gracias a su Expresionismo poderoso que sabe combinar con la imaginación propia de una tierra de Meigas.
La marca del viajero de ultramar aparece en Laxeiro desde su infancia, cuando en 1921 su familia emigra a Cuba. Es en la isla caribeña donde recibe sus primeras clases de pintura, en el Centro Gallego de La Habana. Además alterna esta actividad con el diseño de vidrieras, escenografías y grabados que le van aproximando al mundo de las artes. Sin embargo, el futuro pintor tiene que volver prematuramente a España como consecuencia de una enfermedad en 1925. Lalín, pueblo que le vio nacer, es el lugar elegido para instalarse hasta que en 1931 el Ayuntamiento de la localidad le conceda una beca para apuntarse a la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Durante estos años la pintura de Laxeiro está llena de fantasía y fuerza expresionista. La Guerra Civil pone fin a este momento de su producción.
El pintor comienza una nueva etapa en la que lo religioso y popular marchan de la mano. El carnaval con su inversión de las normas establecidas se convierte en uno de sus temas preferidos. A comienzos de los años cincuenta marcha a Buenos Aires quedándose en la capital argentina hasta 1968, año en el que hace una exposición en la madrileña Galería Biosca. Por otra parte, también se inaugura en 1968 el Museo Laxeiro de Lalín, hecho que le anima a regresar definitivamente a España.
La figura de Laxeiro resulta imprescindible para comprender la evolución de la pintura gallega del siglo XX. Sus imágenes conjugan perfectamente temas de carácter regionalista pero sin caer en el manido realismo que suele acompañarlas. Un lenguaje visual de vanguardia fundamentado en el Expresionismo y el Cubismo picassiano marcan la diferencia. En 1996 el Centro Gallego de Arte Contemporáneo y el Centro Cultural Conde Duque acogieron una importante retrospectiva del artista.