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Kcho (1970)
Cuba
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Como dijo Ortega y Gasset, “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo.” Este podía ser la idea motriz del artista cubano Alexis Leyva Machado, alias Kcho. Hasta su pseudónimo le relaciona con el entorno que lo ha visto crecer como artista. Ese “trozo de algo”, de Cuba, del mar, del recuerdo, de las islas, de la familia, forma un todo completo en la obra de Kcho. Barcas, botes, casas móviles, remos que hablan del viaje, de la salvación física y espiritual, de realidades sociales como la de los balseros y de realidades geográficas como la insularidad y la íntima relación con un mar amigo y enemigo a la vez.

Su formación académica se produce entre 1986 y 1990 en la Escuela Nacional de Arte de La Habana. Al poco su trabajo despunta y llama la atención pues ya en 1995 es galardonado con el Gran Premio de la Bienal de Kwang- Ju (Corea del Sur). Ese mismo año recibió el Premio del Fondo de Naciones Unidas para la Promoción de las Artes (UNESCO). De forma vertiginosa se le invita en 1999 al prestigioso Atelier Calder de Francia para trabajar allí. Sin embargo el momento definitivo en el que comienza a exponer de forma regular se produce a partir de 2003.

Kcho aprovecha en sus esculturas e instalaciones los materiales de desecho que la sociedad desprecia. También el mar se convierte en su proveedor habitual. Sabe captar la fuerza, la energía que esos materiales han acumulado con el paso del tiempo. Energía de la memoria contenida en su interior y purificada por el salitre oceánico. Tablas, barcas inservibles, neumáticos que recrean la posibilidad del viaje pero siempre con la tierra natal en el corazón. Así lo sugiere en 2003 con la instalación “Archipiélago”. Pequeñas barcas cuya disposición espacial recrea la silueta de Cuba. Sobremontadas con faros y objetos del día a día.

La calidad perecedera de los materiales no le preocupa pues para el artista cubano la idea es lo que trasciende a la obra. Ideas que materializa a través de una capacidad innata para el dibujo. Cualquier momento y lugar son buenos para desarrollar los bocetos que se agolpan en su mente. Imágenes difusas de colores borrosos que recrean e insisten sobre las constantes de su obra.

Kcho es, junto a Wilfredo Lam, el artista cubano de reconocimiento más internacional.