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Frida Kahlo (1907-1954)
Coyoacán (Méjico)
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La obra de Frida Kahlo es un claro exponente de la fusión entre pintura y experiencia vital. El dolor, la enfermedad, la esterilidad son temas que aparecen de forma recurrente en sus retratos. Mujer atrevida e inconformista no duda en enfrentarse a los convencionalismos de la época y a la influencia estadounidense que sufre el Méjico del momento. Revolucionaria de pro, es miembro del partido comunista y se relaciona con los objetivos del movimiento muralista mejicano a través de su marido, el también pintor Diego Rivera.

Es en 1922 cuando entra en la Escuela Nacional Preparatoria de Méjico. Allí recibe clases de modelado y pintura. Sin embargo, el año 1925 marca el inicio de una serie de tormentos físicos y mentales que le conducen a comenzar a pintar. Un grave accidente la postra en cama debido a la fractura de su columna vertebral, una perforación desde el estómago a la pelvis y la rotura de varias costillas. Comienzan a aparecer en su obra los autorretratos que plasman la tortura de las soluciones médicas y las reacciones emocionales que éstas provocan.

Fuerza y ganas de vivir facilitan una notable recuperación que le permite volver a andar e introducirse en los ambientes artísticos mejicanos. En ellos encuentra a personajes como la fotógrafa Tina Modotti y a su futuro marido Diego Rivera. La unión de ambos se produce en 1929. Será una relación tumultuosa en la que sentimientos como el amor, el odio y la mutua admiración se conjugan en una mezcla explosiva. Plásticamente Diego Rivera constituye una gran influencia. Adaptando el muralismo al lienzo, Khalo emplea una técnica de amplias zonas de color. La “mejicanidad”, de la que tan orgullosa se sentía, se plasma en un arte inspirado en las antiguas tradiciones locales. Su propia imagen se convierte en emblema y signo de su cultura tradicional.

Aunque ya había estado en los Estados Unidos gracias a la creciente fama de Rivera, es en 1938 cuando Frida Khalo expone en la Galería Julien Levy de Nueva York. En ella André Breton la relaciona con el surrealismo aunque la propia autora no se identifique con él. Al año siguiente es el turno de París. Finalmente la Galería de Arte Contemporáneo de Mejico D.F. le organiza en 1953 una gran exposición.

Tras la amputación parcial de una pierna y varios intentos de suicidio, Frida Kahlo muere en 1954. Obras como “Unos cuantos piquetitos” (1935), “La columna rota” (1944), “Hospital Henry Ford” (1932) y otras muchas constituyen el diario personal de una artista vital marcada por el dolor y la tragedia. Frida Kahlo es una de las más sobresalientes personalidades femeninas de la pintura del siglo XX.