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Max Ernst (1891-1976)
Brühl (Alemania)
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Es una figura clave para comprender dos de los grandes movimientos de Vanguardia del siglo XX: Dadá y Surrealismo. La obra de Ernst contó con toda la provocación del Dadaísmo y el reflejo de lo onírico que el Surrealismo iba a aportar a las artes plásticas. A todo ello aportó un infatigable afán experimentador que le llevó a la invención de técnicas pictóricas, al uso de nuevos materiales y práctica de diferentes estilos.

La formación de Ernst comienza tras su inscripción en la Universidad de Bonn en los estudios de Historia del Arte y Filosofía. Ya en estos momentos produce un tipo de obra que tiene mucho que ver con el Expresionismo del grupo alemán Der Blaue Reiter en el que participa su amigo August Macke. En 1913 participó con Klee, Chagall, Delaunay y Arp en el primer Salón de Otoño organizado por la revista Der Sturm en Berlín.

Pero la Primera Guerra Mundial provoca un cambio de orientación en la obra y pensamiento de Ernst. Su propia experiencia como soldado le hace condenar a una sociedad que permite este tipo de barbarie, entroncando con el pensamiento del grupo Dadá que se había formado en Suiza antes de la contienda. En 1919 pone en marcha en Colonia la sucursal de Dadá que pasó a llamarse Zentrale W/3 Stupidia cuando Hans Arp se unió a Ernst y Baargeld. Los tres hacen unos collages denominados Fatagaga de fuerte carácter provocador para el momento que permitieron a Ernst entrar en el mundo de la Vanguardia parisina de manos de André Breton. Así, en 1922 Ernst se instala en París donde evoluciona naturalmente hacia el Surrealismo. Son años de intensa actividad en las que el artista alemán diversifica su producción. Junto a la invención del ‘frottage’ en 1925 y el ‘grattage’ poco después, interviene como actor en la película de Buñuel ‘L’Age d’Or’ (1930).

Es 1938 el año en el que Ernst rompe definitivamente con el grupo surrealista tras publicar junto a Man Ray y Paul Éluard ‘El hombre que ha perdido su esqueleto’, crítica dirigida contra André Breton. La ocupación alemana de París obliga a Ernst a escapar a los Estados Unidos en 1941. Así comienza una dura etapa en la que su obra va evolucionando hacia una Abstracción Geométrica de colores planos. En 1942 su cuadro ‘Joven intrigado por el vuelo de una mosca no euclidiana’ anticipa la técnica que posteriormente definió el estilo de artistas como Pollock; el ‘dripping’ o ‘goteo’.

La obra de Max Ernst ha ido ganado reconocimiento desde su retorno a Europa en 1953. No sólo el Gran Premio de la Bienal veneciana de 1954 lo atestigua, también las continuas retrospectivas que se le dedicaron hasta su muerte en 1976.