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Artur Barrio (1945)
Oporto
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"El mundo mismo es más radical que mi Arte". Quien así se refiere a su trabajo es Artur Barrio, artista luso-brasileño que desarrolla su creatividad a través de materiales tan inusitados como la carne cruda, los huesos, y hasta el sudor y la saliva.

Barrio nació en Oporto, pero con sólo diez años emigró al Brasil en compañía de su padre, empresario que huía del ambiente asfixiante de la dictadura salazarista. Fue en Río de Janeiro donde se matriculó en la Escuela Nacional de Bellas Artes, y donde se dio a conocer como artista en 1969 con sus primeras ‘situaciones’, obras realizadas a base de sangre y otros resíduos corporales empaquetados en plástico que arrojaba por las ventanas del Museo de Arte Moderno, con el consiguiente escándalo en un país entonces gobernado por los mlitares.

Frente al concepto tradicional del Arte como fuente de belleza imperecedera, Artur Barrio escoge materiales casi siempre efímeros que dan "forma y contenido" a un mensaje que pretende ser "más reflexivo" que el de la obra artística de carácter "comercial", por eso elabora trabajos imposibles de llevarse a casa. Es el caso de sus famosos ‘libros de carne’ que, como el adquirido por el Centro Pompidou de París, deben renovarse cada dos o tres días, a medida que avanza su descomposición.

Artur Barrio ha querido siempre ser libre de la política, de la industria, del Arte como negocio, y lleva más de 50 años desarrollando acciones trasgresoras para confrontar a los espectadores de sus obras con una realidad que considera injusta. Así es desde que en 1970 lanzó su ‘Manifiesto’ contra “las categorías del Arte" y la situación social y política en el Tercer Mundo.

Las esculturas, instalaciones, videos y performances de Artur Barrio han podido contemplarse en importantes encuentros internacionales, como la Bienal de São Paulo, la Documenta de Kassel y, este mismo año, la Bienal de Venecia. También museos y centros de Arte como el Palais de Tokio, el Tamayo o el Moore College han mostrado sus obras desafiantes en exposiciones que a nadie dejaron indiferente. Y es que Barrio consigue una belleza inesperada explorando lo transitorio en sus performances, instalaciones y vídeos. Esa fue la principal razón de que el jurado del Premio Velázquez de las Artes Plásticas lo distinguiera en 2011 con un galardón de nivel equiparable al Cervantes de las Letras.

La poética radical de sus obras también fue elegida para representar a Brasil en la Bienal de Venecia del mismo año, a fin de mostrar aspectos de la producción nacional totalmente diferentes a los del Neoconcretismo Solar y la arquitectura de vanguardia, tan asentados ya en el imaginario artístico del resto del planeta.

Barrio, siempre coherente con su radicalismo creativo, protagonizará en 2012 una gran exposición antológica en el Museo Reina Sofía de Madrid, donde se esperan con avidez sus trabajos pintados directamente sobre las paredes y el suelo con sangre y otros materiales orgánicos.